Christian hacia algunos días que no volvía a casa, no hablaba con nadie, estaba completamente desaparecido. Sonia sabia que estaba bien, porque se comunicaba permanentemente con los amigos quienes le decían, que estaba rindiendo sus parciales, que lo notaban callado pero entero.
Sonia se desesperaba, por las tardes iba a casa de sus padres a ver a los chicos, a Benja y Cande, pero en plena adolescencia efervescente era poca la atención que le brindaban. Así es que volvía sola a Don Seferino. Guardaba el auto en la cochera de adelante, y entraba a la casa sin mirar a sus vecinos. Ya no se podía hablar con nadie.
Una de esas tardes antes de llegar a su casa, recibió un mensaje de texto en su celular. De un teléfono desconocido:
Cuando menos lo esperes, cuando mas tranquila estés, ese día te va a pasar…
Sonia, no sabia que pensar. No sabía si era una broma, si era un mensaje de alguien que le deseaba lo mejor o lo peor. Y lo más preocupante no sabía de quien provenía.
Quien podría haber mandado un mensaje así? Pensó en irse hasta la comisaría pero que denuncia podía hacer?
Siguió su camino, llegó a su casa, se bajó como siempre pero antes de entrar a su casa miró a su alrededor. No vio nada extraño, la misma gente de siempre, los mismos autos.
Encendió las luces de la casa, Margarita hacia un tiempo que con todo lo que estaba pasando le había pedido unas largas vacaciones, licencia sin goce de sueldo, “Hasta que las cosas mejoraran”…
Entró en la cocina, prendió el equipo de música que tenia allí, y se sirvió una copa de vino, mientras comenzaba a preparar la cena.
De pronto en el vidrio de la cocina vio pasar una sombra, por el jardín.
Se quedo quieta como si no hubiese notado ningún movimiento, y tranquila se dirigió al cajón de la cocina donde guardaba los cuchillos.
Agarró uno, y así con el cuchillo en la mano, se quedó quieta haciendo que cocinaba algo, de pronto sintió un brazo que la sujetaba por detrás.
Fue tan rápido, que no pudo darse vuelta a tiempo, pero con el codo dio un fuerte golpe a quien estaba detrás de ella. Se escucho un quejido, al darse vuelta, Juan Manuel estaba sentado en el piso tratando de respirar.
- Juan Manuel! Que haces!!!!! Pero estas loco? te podría haber matado?
- Yo..yo.. - respiraba con dificultad. - Sony que izquierda tenes!?
- Mi amor, como se te ocurre?
Se sentó al lado, en el piso y lo abrazó.
- Juan , te dije que no vinieras a casa, es peligroso.
- Sonia, yo te quiero ver, no puedo dejar de pensar en vos. No te das cuenta?
- Si, me doy cuenta pero entendeme, esta situación que estoy pasando, no es la mejor, para nada. Me tengo que cuidar de todo. Además, mira, -sacó su celular del bolsillo, y le mostró el mensaje.
- Que quiere decir esto? Tenes un admirador secreto?
- O un enemigo…
- Este es el turro de Pablo, Sony no le hagas caso! Es un boludo… pero mira que … pero… me da tanta bronca que me dan ganas de matarlo a trompadas. La verdad es que Christian tuvo las bolas bien puestas, el día en el que le rompió la cara.
- Si Juan, pero es el hijo. No es agradable tener eso en tu conciencia. No es para nada gratificante.
- Tampoco lo es encamarse con la vecinita…
- Juan…
- Si ya se, vos sos muy buena Sonia. No se,... como no te dabas cuenta?
- De qué? De que me engañaba? Si claro que me daba cuenta! Pero era más fácil hacerme la ciega, la sorda, y la muda, mis hijos, me necesitaban entera. Con marido, con padre. Entendes? Porque te pensas que no me fui antes de casa? Ahora me da lo mismo. Si quiere quedarse con todo? Quedatelo Pablo, eso es lo que le digo a mis abogados. Que se quede con todo! No me interesa!.
- No te preocupes por el mensaje Soni, ya vas a ver que es solo una broma de mal gusto.
- Si puede ser. Ojala...
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Al otro día Sonia pudo comunicarse con Christian.
- Mi amor, hijo, donde estas? Por favor veni a la oficina! Tengo que verte.
- Si mamá si, estoy bien, no te preocupes, ya está, ya pasó…
- No, no pasó. Quiero pedirte perdón en nombre de tu padre.-
Al otro día Sonia pudo comunicarse con Christian.
- Mi amor, hijo, donde estas? Por favor veni a la oficina! Tengo que verte.
- Si mamá si, estoy bien, no te preocupes, ya está, ya pasó…
- No, no pasó. Quiero pedirte perdón en nombre de tu padre.-
Christian la interrumpió:
- No, mamá, Yo a vos no tengo que perdonarte. Es él el que se mando esta cagada entendes? Solo él. No voy a pedirle disculpas, ni aceptárselas, ni hablar siquiera de nuevo.
- Chris, venite por favor así vamos a almorzar.
- Bueno mamá si, dale.
Al mediodía se encontraron cerca del despacho de Sonia. Le pidió encarecidamente que volviera a casa, que se quedara con ella.
- Por favor, - le dijo. – Necesito que te quedes conmigo Chris, tengo miedo.
- De qué mamá? Lo del mensaje que me mostraste? Pero no te das cuenta que ese es el turro del viejo que te lo manda para doblegarte? Habla con tus socios a ver que pueden hacer, no le des bola!
- Si, tenes razón, pero igual, no podes seguir de casa en casa.
- Mamá ni siquiera vos, tenes casa. Cuando tendrías que dejar Don Seferino?
- No se, creo que en uno o dos meses.
- Bueno, tendrías entonces que comenzar a buscar un lugar por acá. Estar cerca de Benja y Cande, también te necesitan.
- A ellos los veo todos los días.
- Si pero no es lo mismo.
- Si, puede ser…
- No, mamá, Yo a vos no tengo que perdonarte. Es él el que se mando esta cagada entendes? Solo él. No voy a pedirle disculpas, ni aceptárselas, ni hablar siquiera de nuevo.
- Chris, venite por favor así vamos a almorzar.
- Bueno mamá si, dale.
Al mediodía se encontraron cerca del despacho de Sonia. Le pidió encarecidamente que volviera a casa, que se quedara con ella.
- Por favor, - le dijo. – Necesito que te quedes conmigo Chris, tengo miedo.
- De qué mamá? Lo del mensaje que me mostraste? Pero no te das cuenta que ese es el turro del viejo que te lo manda para doblegarte? Habla con tus socios a ver que pueden hacer, no le des bola!
- Si, tenes razón, pero igual, no podes seguir de casa en casa.
- Mamá ni siquiera vos, tenes casa. Cuando tendrías que dejar Don Seferino?
- No se, creo que en uno o dos meses.
- Bueno, tendrías entonces que comenzar a buscar un lugar por acá. Estar cerca de Benja y Cande, también te necesitan.
- A ellos los veo todos los días.
- Si pero no es lo mismo.
- Si, puede ser…
Se despidieron, Chris se iba a la facultad de nuevo. Sonia al despacho. Alli la esperaba Luciano, con no muy buenas noticias.
Sonia, se quedo parada frente a la puerta de la oficina de Luciano. La mirada perdida otra vez.


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