Esta historia se va a tornar cada vez mas compleja y pesada.
Mi idea fue incentivarlos a que leyeran lo que se me ocurre.
El final esta escrito.
Los que quieran saberlo, solo tendrán que pedirlo.
domingo, 9 de agosto de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
Capitulo 15
Christian hacia algunos días que no volvía a casa, no hablaba con nadie, estaba completamente desaparecido. Sonia sabia que estaba bien, porque se comunicaba permanentemente con los amigos quienes le decían, que estaba rindiendo sus parciales, que lo notaban callado pero entero.
Sonia se desesperaba, por las tardes iba a casa de sus padres a ver a los chicos, a Benja y Cande, pero en plena adolescencia efervescente era poca la atención que le brindaban. Así es que volvía sola a Don Seferino. Guardaba el auto en la cochera de adelante, y entraba a la casa sin mirar a sus vecinos. Ya no se podía hablar con nadie.
Una de esas tardes antes de llegar a su casa, recibió un mensaje de texto en su celular. De un teléfono desconocido:
Cuando menos lo esperes, cuando mas tranquila estés, ese día te va a pasar…
Sonia, no sabia que pensar. No sabía si era una broma, si era un mensaje de alguien que le deseaba lo mejor o lo peor. Y lo más preocupante no sabía de quien provenía.
Quien podría haber mandado un mensaje así? Pensó en irse hasta la comisaría pero que denuncia podía hacer?
Siguió su camino, llegó a su casa, se bajó como siempre pero antes de entrar a su casa miró a su alrededor. No vio nada extraño, la misma gente de siempre, los mismos autos.
Encendió las luces de la casa, Margarita hacia un tiempo que con todo lo que estaba pasando le había pedido unas largas vacaciones, licencia sin goce de sueldo, “Hasta que las cosas mejoraran”…
Entró en la cocina, prendió el equipo de música que tenia allí, y se sirvió una copa de vino, mientras comenzaba a preparar la cena.
De pronto en el vidrio de la cocina vio pasar una sombra, por el jardín.
Se quedo quieta como si no hubiese notado ningún movimiento, y tranquila se dirigió al cajón de la cocina donde guardaba los cuchillos.
Agarró uno, y así con el cuchillo en la mano, se quedó quieta haciendo que cocinaba algo, de pronto sintió un brazo que la sujetaba por detrás.
Fue tan rápido, que no pudo darse vuelta a tiempo, pero con el codo dio un fuerte golpe a quien estaba detrás de ella. Se escucho un quejido, al darse vuelta, Juan Manuel estaba sentado en el piso tratando de respirar.
- Juan Manuel! Que haces!!!!! Pero estas loco? te podría haber matado?
- Yo..yo.. - respiraba con dificultad. - Sony que izquierda tenes!?
- Mi amor, como se te ocurre?
Se sentó al lado, en el piso y lo abrazó.
- Juan , te dije que no vinieras a casa, es peligroso.
- Sonia, yo te quiero ver, no puedo dejar de pensar en vos. No te das cuenta?
- Si, me doy cuenta pero entendeme, esta situación que estoy pasando, no es la mejor, para nada. Me tengo que cuidar de todo. Además, mira, -sacó su celular del bolsillo, y le mostró el mensaje.
- Que quiere decir esto? Tenes un admirador secreto?
- O un enemigo…
- Este es el turro de Pablo, Sony no le hagas caso! Es un boludo… pero mira que … pero… me da tanta bronca que me dan ganas de matarlo a trompadas. La verdad es que Christian tuvo las bolas bien puestas, el día en el que le rompió la cara.
- Si Juan, pero es el hijo. No es agradable tener eso en tu conciencia. No es para nada gratificante.
- Tampoco lo es encamarse con la vecinita…
- Juan…
- Si ya se, vos sos muy buena Sonia. No se,... como no te dabas cuenta?
- De qué? De que me engañaba? Si claro que me daba cuenta! Pero era más fácil hacerme la ciega, la sorda, y la muda, mis hijos, me necesitaban entera. Con marido, con padre. Entendes? Porque te pensas que no me fui antes de casa? Ahora me da lo mismo. Si quiere quedarse con todo? Quedatelo Pablo, eso es lo que le digo a mis abogados. Que se quede con todo! No me interesa!.
- No te preocupes por el mensaje Soni, ya vas a ver que es solo una broma de mal gusto.
- Si puede ser. Ojala...
*****************************************************************
Al otro día Sonia pudo comunicarse con Christian.
- Mi amor, hijo, donde estas? Por favor veni a la oficina! Tengo que verte.
- Si mamá si, estoy bien, no te preocupes, ya está, ya pasó…
- No, no pasó. Quiero pedirte perdón en nombre de tu padre.-
Al otro día Sonia pudo comunicarse con Christian.
- Mi amor, hijo, donde estas? Por favor veni a la oficina! Tengo que verte.
- Si mamá si, estoy bien, no te preocupes, ya está, ya pasó…
- No, no pasó. Quiero pedirte perdón en nombre de tu padre.-
Christian la interrumpió:
- No, mamá, Yo a vos no tengo que perdonarte. Es él el que se mando esta cagada entendes? Solo él. No voy a pedirle disculpas, ni aceptárselas, ni hablar siquiera de nuevo.
- Chris, venite por favor así vamos a almorzar.
- Bueno mamá si, dale.
Al mediodía se encontraron cerca del despacho de Sonia. Le pidió encarecidamente que volviera a casa, que se quedara con ella.
- Por favor, - le dijo. – Necesito que te quedes conmigo Chris, tengo miedo.
- De qué mamá? Lo del mensaje que me mostraste? Pero no te das cuenta que ese es el turro del viejo que te lo manda para doblegarte? Habla con tus socios a ver que pueden hacer, no le des bola!
- Si, tenes razón, pero igual, no podes seguir de casa en casa.
- Mamá ni siquiera vos, tenes casa. Cuando tendrías que dejar Don Seferino?
- No se, creo que en uno o dos meses.
- Bueno, tendrías entonces que comenzar a buscar un lugar por acá. Estar cerca de Benja y Cande, también te necesitan.
- A ellos los veo todos los días.
- Si pero no es lo mismo.
- Si, puede ser…
- No, mamá, Yo a vos no tengo que perdonarte. Es él el que se mando esta cagada entendes? Solo él. No voy a pedirle disculpas, ni aceptárselas, ni hablar siquiera de nuevo.
- Chris, venite por favor así vamos a almorzar.
- Bueno mamá si, dale.
Al mediodía se encontraron cerca del despacho de Sonia. Le pidió encarecidamente que volviera a casa, que se quedara con ella.
- Por favor, - le dijo. – Necesito que te quedes conmigo Chris, tengo miedo.
- De qué mamá? Lo del mensaje que me mostraste? Pero no te das cuenta que ese es el turro del viejo que te lo manda para doblegarte? Habla con tus socios a ver que pueden hacer, no le des bola!
- Si, tenes razón, pero igual, no podes seguir de casa en casa.
- Mamá ni siquiera vos, tenes casa. Cuando tendrías que dejar Don Seferino?
- No se, creo que en uno o dos meses.
- Bueno, tendrías entonces que comenzar a buscar un lugar por acá. Estar cerca de Benja y Cande, también te necesitan.
- A ellos los veo todos los días.
- Si pero no es lo mismo.
- Si, puede ser…
Se despidieron, Chris se iba a la facultad de nuevo. Sonia al despacho. Alli la esperaba Luciano, con no muy buenas noticias.
Sonia, se quedo parada frente a la puerta de la oficina de Luciano. La mirada perdida otra vez.
domingo, 8 de marzo de 2009
Capitulo 14
Sonia había vuelto a trabajar.
Iba todas las mañanas al estudio que tenia con Luciano. Por la tarde volvía a su casa, la que por ahora seguía siendo su casa.
Pablo ya había iniciado la demanda de divorcio alegando infidelidad.
Christian seguía sin rumbo, sin hogar, sin destino. Un poco en lo de los amigos, un poco en su casa, otro en lo de los abuelos.
Se había distanciado de Renata, no sabia bien por que, después de lo de Sonia, no habían vuelto a verse, él la llamaba todos los días, pero Nata no contestaba. Un día fue a esperarla a la puerta del departamento. Cuando Nata llego, la notó sorprendida, nerviosa, pero no supo explicarle el por qué.
Nata solo le dijo que necesitaba tiempo.
- Chris, no sos vos, soy yo… Entendes?
Y a Christian solo se le ocurrió pensar:
“Pobrecita le debe haber hecho mal todo lo que pasó con mis viejos.”
Una mañana salió antes de la facultad. Eran las 9 y se le ocurrió pasar por casa de Renata, y llevarla a desayunar. A ella le encantaba ir al lugar de moda, en Puerto Madero, donde todos iban, y cual lagartos al sol, desayunaban, leían los diarios y conversaban sin importar si era día de semana. Todos tenían el tiempo disponible para hacerlo. El privilegio de ser o pertenecer.
Cruzó la calle, angosta por cierto, y a mitad de la misma se dio cuenta que quien estaba saliendo del edificio, no era más que su padre.
Christian hasta ese día estaba convencido de que Pablo dormía en su escritorio en Barrio Norte.
No, no era así. Al verlo, solo se quedo parado, del otro lado de la calle.
Pablo se dio cuenta de que aquel muchacho que acababa de dar la vuelta no era otro más que su hijo.
Como había sido tan idiota? Como había creído en las palabras de su padre? Pero si lo sabía! Sabia lo que su padre era!.
Cristian caminaba por la calle, no sabia donde ir. Estaba completamente desamparado, no sabía en quien confiar. Renata, su novia! Y su padre!.
Llegó al estudio de Sonia y Luciano, en pleno centro legal de la ciudad.
Sonia al verlo entrar pensó lo peor. Que paso?
- Nada mamá, nada.
- No, como nada? Decime que pasó? Por que tenes esa cara?
- Mamá, solo un día fatal en la facultad. Nada más, quedate tranquila. Y con un gesto le tocó el hombro a Sonia, como queriéndole dar la seguridad que sus palabras no tenían.
- Veni Chris, te hago un te, un café? Desayunaste? Porque tan temprano empiezan las clases? No entiendo, pero si no trabajas, porque no vas a las clases de la tarde?.
- Ma, te dije que es mejor si voy a la mañana así aprovecho el tiempo a la tarde para mis cosas. Igual es la última materia. Esta y me recibo.
-Si, meno mal!...Chris, sabes algo de tus hermanos ¿Hablaste con ellos? No los pude encontrar en casa de los abuelos.
- No Ma, no se nada.
Y se metió al baño de la oficina.
Sonia preparó un café rápido, cuando Christian salio, se dio cuenta de algo, había estado llorando.
******************************************************************
Pablo llegó a su estudio ubicado en otro punto neurálgico de la city. Y llamó a Renata al celular:
- Como va, mi perrita?
- Bien, vos?
- Bien… Nata, te quería preguntar algo…
- Decime.
- Vos, seguís saliendo con mi hijo?
- No, por?
- Lo vi hoy en la puerta de tu casa… No supe que hacer. Te aviso por si trata de contactarse. Para que le digas cualquier cosa, pero por favor no le digas de lo nuestro. Me va a matar, entendes no?
- Si si te entiendo, sos un cobarde, te entiendo…
- No Nata no, es que esta en juego todo, la casa, las propiedades de Uruguay, todo…
- Si si, esta bien.
Pablo tomó su auto y se dirigió a Don Seferino. En cuanto llegó a la casa, vio el auto de Sonia, desde afuera, llamó por el celular a Margarita y le pidió que le avisara a Christian que saliera.
Christian salió, y al verlo, quiso volver a entrar.
- Christian espera…
- Que queres?
- Que vengas, tenemos que hablar…
-Ya no tengo nada que hablar con vos, nada.
- Christian ya sos grande por favor, te lo pido por favor…
- Viejo, no me importa. Queres encamarte con mis amigas, mis compañeras de facultad, con mi novia… No me importa. Para mi estas muerto desde hace rato, muerto…
Christian, pese a todo lo que te imagines, nada es lo que parece. Acá la única culpable de todo es tu vieja, es la única que permitió que pasara todo esto…
Christian sintió como el calor intenso subía desde sus entrañas, hasta cerca del corazón. La
sangre le corría tan rápido por la venas que creyó que estaba corriendo una carrera, un cosquilleo en los brazos le hizo apretar fuerte el puño, no supo como, pero en menos de unos segundos Christian de 1,80 y tantos estaba sobre su padre golpeándole la cara con toda la furia, no sabia como había llegado allí, solo veía la sangre brotar de la nariz antes perfecta, ahora retorcida por los golpes.
Cuando Margarita y Sonia llegaron para separarlo, Pablo estaba inconsciente en el piso.
La ambulancia llego rápido, y para ese momento Pablo ya había recuperado el sentido, escupía sangre por la boca, y en el piso, recostado sobre su lado derecho, solo murmuraba, “de tal palo, tal astilla…”
Pasaron los días, Don Seferino ya no era lo mismo.
El esplendor de otrora ahora era opacado por la realidad más absoluta.
Verena y Horacio, no salian de sus casas por la vergüenza de saber que su hija, su muñeca, era lo que era, desde hacia años.
Juan Manuel, viviendo en la ciudad, Carina sola con los chicos en la casa.
Cotty y Poli eran los únicos que mantenian un hogar, medianamente establecido.
Sonia y Pablo en plena guerra por la división de bienes, venderían la casa de Don Seferino, las chacras de La Paloma y José Ignacio. El departamento de Punta del Este. Y dividirían por dos los valores. Simple.
Pablo sin embargo quería todo. Los autos, las oficinas. Todo. Y también venganza.
Iba todas las mañanas al estudio que tenia con Luciano. Por la tarde volvía a su casa, la que por ahora seguía siendo su casa.
Pablo ya había iniciado la demanda de divorcio alegando infidelidad.
Christian seguía sin rumbo, sin hogar, sin destino. Un poco en lo de los amigos, un poco en su casa, otro en lo de los abuelos.
Se había distanciado de Renata, no sabia bien por que, después de lo de Sonia, no habían vuelto a verse, él la llamaba todos los días, pero Nata no contestaba. Un día fue a esperarla a la puerta del departamento. Cuando Nata llego, la notó sorprendida, nerviosa, pero no supo explicarle el por qué.
Nata solo le dijo que necesitaba tiempo.
- Chris, no sos vos, soy yo… Entendes?
Y a Christian solo se le ocurrió pensar:
“Pobrecita le debe haber hecho mal todo lo que pasó con mis viejos.”
Una mañana salió antes de la facultad. Eran las 9 y se le ocurrió pasar por casa de Renata, y llevarla a desayunar. A ella le encantaba ir al lugar de moda, en Puerto Madero, donde todos iban, y cual lagartos al sol, desayunaban, leían los diarios y conversaban sin importar si era día de semana. Todos tenían el tiempo disponible para hacerlo. El privilegio de ser o pertenecer.
Cruzó la calle, angosta por cierto, y a mitad de la misma se dio cuenta que quien estaba saliendo del edificio, no era más que su padre.
Christian hasta ese día estaba convencido de que Pablo dormía en su escritorio en Barrio Norte.
No, no era así. Al verlo, solo se quedo parado, del otro lado de la calle.
Pablo se dio cuenta de que aquel muchacho que acababa de dar la vuelta no era otro más que su hijo.
Como había sido tan idiota? Como había creído en las palabras de su padre? Pero si lo sabía! Sabia lo que su padre era!.
Cristian caminaba por la calle, no sabia donde ir. Estaba completamente desamparado, no sabía en quien confiar. Renata, su novia! Y su padre!.
Llegó al estudio de Sonia y Luciano, en pleno centro legal de la ciudad.
Sonia al verlo entrar pensó lo peor. Que paso?
- Nada mamá, nada.
- No, como nada? Decime que pasó? Por que tenes esa cara?
- Mamá, solo un día fatal en la facultad. Nada más, quedate tranquila. Y con un gesto le tocó el hombro a Sonia, como queriéndole dar la seguridad que sus palabras no tenían.
- Veni Chris, te hago un te, un café? Desayunaste? Porque tan temprano empiezan las clases? No entiendo, pero si no trabajas, porque no vas a las clases de la tarde?.
- Ma, te dije que es mejor si voy a la mañana así aprovecho el tiempo a la tarde para mis cosas. Igual es la última materia. Esta y me recibo.
-Si, meno mal!...Chris, sabes algo de tus hermanos ¿Hablaste con ellos? No los pude encontrar en casa de los abuelos.
- No Ma, no se nada.
Y se metió al baño de la oficina.
Sonia preparó un café rápido, cuando Christian salio, se dio cuenta de algo, había estado llorando.
******************************************************************
Pablo llegó a su estudio ubicado en otro punto neurálgico de la city. Y llamó a Renata al celular:
- Como va, mi perrita?
- Bien, vos?
- Bien… Nata, te quería preguntar algo…
- Decime.
- Vos, seguís saliendo con mi hijo?
- No, por?
- Lo vi hoy en la puerta de tu casa… No supe que hacer. Te aviso por si trata de contactarse. Para que le digas cualquier cosa, pero por favor no le digas de lo nuestro. Me va a matar, entendes no?
- Si si te entiendo, sos un cobarde, te entiendo…
- No Nata no, es que esta en juego todo, la casa, las propiedades de Uruguay, todo…
- Si si, esta bien.
Pablo tomó su auto y se dirigió a Don Seferino. En cuanto llegó a la casa, vio el auto de Sonia, desde afuera, llamó por el celular a Margarita y le pidió que le avisara a Christian que saliera.
Christian salió, y al verlo, quiso volver a entrar.
- Christian espera…
- Que queres?
- Que vengas, tenemos que hablar…
-Ya no tengo nada que hablar con vos, nada.
- Christian ya sos grande por favor, te lo pido por favor…
- Viejo, no me importa. Queres encamarte con mis amigas, mis compañeras de facultad, con mi novia… No me importa. Para mi estas muerto desde hace rato, muerto…
Christian, pese a todo lo que te imagines, nada es lo que parece. Acá la única culpable de todo es tu vieja, es la única que permitió que pasara todo esto…
Christian sintió como el calor intenso subía desde sus entrañas, hasta cerca del corazón. La
sangre le corría tan rápido por la venas que creyó que estaba corriendo una carrera, un cosquilleo en los brazos le hizo apretar fuerte el puño, no supo como, pero en menos de unos segundos Christian de 1,80 y tantos estaba sobre su padre golpeándole la cara con toda la furia, no sabia como había llegado allí, solo veía la sangre brotar de la nariz antes perfecta, ahora retorcida por los golpes.Cuando Margarita y Sonia llegaron para separarlo, Pablo estaba inconsciente en el piso.
La ambulancia llego rápido, y para ese momento Pablo ya había recuperado el sentido, escupía sangre por la boca, y en el piso, recostado sobre su lado derecho, solo murmuraba, “de tal palo, tal astilla…”
Pasaron los días, Don Seferino ya no era lo mismo.
El esplendor de otrora ahora era opacado por la realidad más absoluta.
Verena y Horacio, no salian de sus casas por la vergüenza de saber que su hija, su muñeca, era lo que era, desde hacia años.
Juan Manuel, viviendo en la ciudad, Carina sola con los chicos en la casa.
Cotty y Poli eran los únicos que mantenian un hogar, medianamente establecido.
Sonia y Pablo en plena guerra por la división de bienes, venderían la casa de Don Seferino, las chacras de La Paloma y José Ignacio. El departamento de Punta del Este. Y dividirían por dos los valores. Simple.
Pablo sin embargo quería todo. Los autos, las oficinas. Todo. Y también venganza.
viernes, 20 de febrero de 2009
Capitulo 13
Al llegar Pablo al Sanatorio, se encontró con el cuadro de Sonia en la cama con un suero conectado a su antebrazo. Juan Manuel sentado en una silla y Luciano en la otra.
- La Reina y su séquito.
Sonia lo miró y no emitió sonido, solo miró hacia otro lugar de la habitación.
Juan Manuel se levantó y atinó a decirle:
- Pablo, no te parece suficiente ya?! Hasta cuando vas a seguir hostigándola?
- Pero si es una puta de mierda. Nada más que eso, me cagó con todo el mundo! Y yo haciendo el papel de cornudo inconsciente …
Luciano se levantó también y acercándose casi como para pegarle le espetó:
- Me parece que no es ni el momento, ni el lugar para hablar de consciente o inconsciente… Me parece Pablo que si no venís a decirle nada positivo, lo mejor va a ser que te vayas, ya…
Pablo sabia que no le convenía en ese momento hacer mas escándalo. Giró sobre sus talones y salió por la puerta. Antes de desaparecer se le escuchó decir: Vas a perder todo, lo vas a pagar…
************************************************
Verena estaba mucho más flaca, más tranquila y más enamorada de su marido, Horacio. Algunas tardes iba hasta su consultorio a buscarlo y se iban a tomar un capuchino o a caminar un rato.
Cuando esa tarde llegó, tenia malas noticias. Le contó a Horacio el episodio de Sonia, la huída de Pablo. Christian que andaba solo y perdido. La casa se caía y ellos como amigos debían hacer algo.
Horacio le propuso entonces que le dieran “asilo” hasta tanto se repusiera.
Así hicieron, el día que le dieron el alta a Sonia en el Sanatorio, la pasaron a buscar. Ya en el camino de regreso a Don Seferino, Sonia se mostraba apagada, no tenia buen semblante y estaba muy delgada. Llegaron, Y mientras Horacio bajaba el bolso que Juan Manuel le había preparado, Sonia subía con Verena al cuarto de invitados.
Sonia solo miraba todo y no hablaba, no parecía estar conectada con ese momento o ese lugar.
El cuarto era agradable, la ventana daba al jardín, y desde allí se veían los álamos que ella tanto adoraba. El sonido le producía una calma, que estaba vez necesitaba.
Sonia sentada en el sillón junto a la ventana trataba de no pensar en la noche en la que decidió que su vida no tenia sentido. Trato de no pensar en las palabras que utilizo Pablo para herirla, en lo mas profundo de su ser. Trato de no pensar, en lo él era capaz de hacer, pero todo volvió a su mente como en una imagen de video.
La noche del incidente recordaba haber hablado con Juan Ma en la estación de servicio. Recordaba lo que sintió al verlo, el amor que no se había ido. La idea que tenia desde hacia tiempo. Cortar con todo, huir con él. Pero como? Si el estaba “felizmente casado” como? Lupe era muy chiquita, ella solo podía retirarse, estar apartada de su vida, no involucrarse más. Después de todo con Luciano tenia lo que quería, su trabajo, su estudio y su amor. Correspondido. Pablo continuaba con la farsa de la familia feliz, pero ahora que Cande y Benja estaban en casa de sus abuelos a tiempo completo, por el cambio de escuela, y solo quedaba Christian y ni siquiera… Christian iba y venia de Puerto Madero, a casa de Renanta, su novia, a casa de sus padres, o la de sus amigos.
Ahora, que estaban realmente solos, la pregunta era: Por que continuar con este circo? Para quien? A quien querían engañar? Claro estaba el tema de los bienes. Pero Sonia no quería nada, tan solo algunas cosas que le pertenecían, pero la casa, los autos, podía volver a comprarlos.
Así fue como al llegar a la casa esa noche, Margarita había hecho la cena. Le dio la noche libre.
- La Reina y su séquito.
Sonia lo miró y no emitió sonido, solo miró hacia otro lugar de la habitación.
Juan Manuel se levantó y atinó a decirle:
- Pablo, no te parece suficiente ya?! Hasta cuando vas a seguir hostigándola?
- Pero si es una puta de mierda. Nada más que eso, me cagó con todo el mundo! Y yo haciendo el papel de cornudo inconsciente …
Luciano se levantó también y acercándose casi como para pegarle le espetó:
- Me parece que no es ni el momento, ni el lugar para hablar de consciente o inconsciente… Me parece Pablo que si no venís a decirle nada positivo, lo mejor va a ser que te vayas, ya…
Pablo sabia que no le convenía en ese momento hacer mas escándalo. Giró sobre sus talones y salió por la puerta. Antes de desaparecer se le escuchó decir: Vas a perder todo, lo vas a pagar…
************************************************
Verena estaba mucho más flaca, más tranquila y más enamorada de su marido, Horacio. Algunas tardes iba hasta su consultorio a buscarlo y se iban a tomar un capuchino o a caminar un rato.
Cuando esa tarde llegó, tenia malas noticias. Le contó a Horacio el episodio de Sonia, la huída de Pablo. Christian que andaba solo y perdido. La casa se caía y ellos como amigos debían hacer algo.
Horacio le propuso entonces que le dieran “asilo” hasta tanto se repusiera.
Así hicieron, el día que le dieron el alta a Sonia en el Sanatorio, la pasaron a buscar. Ya en el camino de regreso a Don Seferino, Sonia se mostraba apagada, no tenia buen semblante y estaba muy delgada. Llegaron, Y mientras Horacio bajaba el bolso que Juan Manuel le había preparado, Sonia subía con Verena al cuarto de invitados.
Sonia solo miraba todo y no hablaba, no parecía estar conectada con ese momento o ese lugar.
El cuarto era agradable, la ventana daba al jardín, y desde allí se veían los álamos que ella tanto adoraba. El sonido le producía una calma, que estaba vez necesitaba.
Sonia sentada en el sillón junto a la ventana trataba de no pensar en la noche en la que decidió que su vida no tenia sentido. Trato de no pensar en las palabras que utilizo Pablo para herirla, en lo mas profundo de su ser. Trato de no pensar, en lo él era capaz de hacer, pero todo volvió a su mente como en una imagen de video.
La noche del incidente recordaba haber hablado con Juan Ma en la estación de servicio. Recordaba lo que sintió al verlo, el amor que no se había ido. La idea que tenia desde hacia tiempo. Cortar con todo, huir con él. Pero como? Si el estaba “felizmente casado” como? Lupe era muy chiquita, ella solo podía retirarse, estar apartada de su vida, no involucrarse más. Después de todo con Luciano tenia lo que quería, su trabajo, su estudio y su amor. Correspondido. Pablo continuaba con la farsa de la familia feliz, pero ahora que Cande y Benja estaban en casa de sus abuelos a tiempo completo, por el cambio de escuela, y solo quedaba Christian y ni siquiera… Christian iba y venia de Puerto Madero, a casa de Renanta, su novia, a casa de sus padres, o la de sus amigos.
Ahora, que estaban realmente solos, la pregunta era: Por que continuar con este circo? Para quien? A quien querían engañar? Claro estaba el tema de los bienes. Pero Sonia no quería nada, tan solo algunas cosas que le pertenecían, pero la casa, los autos, podía volver a comprarlos.
Así fue como al llegar a la casa esa noche, Margarita había hecho la cena. Le dio la noche libre.
Se sentó a la mesa, pensando que todo iba a ser como siempre. Sentados frente a frente en la mesa grande, él sin decir palabra, ella mirando su plato. Solo hablaban para decirse: Me pasas el plato de la ensalada por favor? O te sirvo mas vino?.
Pero, esa noche fue diferente. Christian no había llegado aun.
Pablo la miró desde su silla, y le dijo:
- Sonia, como va tu trabajo? No me contas nada últimamente. Como va con Lucianito… bien?
- Lucianito? Por que el diminutivo? Luciano… en todo caso, nada más. Bien, muy bien. Por?
- No, por nada. Preguntaba…
- Si bien, tenemos algunos casos bastante complicados.
- Aja
- …
Siguieron cenando, y cuando Sonia se retiraba a su cuarto, Pablo la increpó:
- Y en la cama, como te va con él?
- Que es esa pregunta? Que me queres decir?
- Vamos Sonia, no te toco desde hace mas de un año. Y no paras con la Gym, y los tratamientos… la verdad es que estas cada vez mas fuerte... No hay rastros de la Sonia que conocí, flaca, desgarbada, una nadita…
A Sonia las lágrimas comenzaron a rodarle por las mejillas, de indignación, de sentir que no podía ser que con él, con ese hombre cínico y cruel se había casado y formado una familia.
- Pablo, solo te voy a pedir que por respeto a lo que tuvimos, te calles.
- No, Sony, no me voy a callar. Ya se todo, se que salís con ese pelotudo de Luciano, que tiene? A ver? que es lo que él te hace? Qué? La tiene más grande? Te gusta como te lo hace?...
Pablo la miró desde su silla, y le dijo:
- Sonia, como va tu trabajo? No me contas nada últimamente. Como va con Lucianito… bien?
- Lucianito? Por que el diminutivo? Luciano… en todo caso, nada más. Bien, muy bien. Por?
- No, por nada. Preguntaba…
- Si bien, tenemos algunos casos bastante complicados.
- Aja
- …
Siguieron cenando, y cuando Sonia se retiraba a su cuarto, Pablo la increpó:
- Y en la cama, como te va con él?
- Que es esa pregunta? Que me queres decir?
- Vamos Sonia, no te toco desde hace mas de un año. Y no paras con la Gym, y los tratamientos… la verdad es que estas cada vez mas fuerte... No hay rastros de la Sonia que conocí, flaca, desgarbada, una nadita…
A Sonia las lágrimas comenzaron a rodarle por las mejillas, de indignación, de sentir que no podía ser que con él, con ese hombre cínico y cruel se había casado y formado una familia.
- Pablo, solo te voy a pedir que por respeto a lo que tuvimos, te calles.
- No, Sony, no me voy a callar. Ya se todo, se que salís con ese pelotudo de Luciano, que tiene? A ver? que es lo que él te hace? Qué? La tiene más grande? Te gusta como te lo hace?...
Sos una puta… una puta barata…
Sonia corrió escaleras arriba.
Pablo la siguió.
Al llegar al cuarto, Sonia estaba tratando de armar un bolso, se iba, no sabia a donde, tan solo se iba.
Pablo entró, dando un golpe en la puerta.
- Vos a mi no me vas a dejar, sabes? Vos a mi no me dejas.
La agarró del pelo, Sonia gimió del dolor.
- Pablo por favor no… Pablo no…
Pero Sonia era muy débil, no podía contra él, no pudo defenderse.
El le levantó el vestido, y le arrancó la ropa interior. La penetró con violencia, con fuerza casi animal.
Sonia gritó, y lloró. El le tiró más fuerte del pelo. Y le tapó la boca con la mano, le apretaba tanto la cara, que no podía casi respirar. Luego le sujetó la garganta con las dos manos, fue entonces cuando mientras estaba detrás de ella, acabó. El cuerpo de Pablo se estremeció tres veces. Cuando terminó, fue al baño y se lavó.
Desde la puerta la miró, Sonia yacía sobre la cama, las piernas le chorreaban una mezcla de sangre y semen.
Tenía la vista perdida, los ojos vidriosos.
- Sabes que? Sony… Ya no servís ni siquiera para que te cojan. No te das cuenta? Mirate un poco al espejo… Para tu información, me estoy comiendo un rico caramelo de 24 añitos… Una verdadera yegua. Sabes de quien te hablo no?
Sonia, tirada sobre la cama, simplemente contuvo la respiración.
Cuando Pablo salió con su auto por la entrada principal, Sonia se dio cuenta de que su hijo Christian estaba abajo en la cocina. Pero ya no le importaba nada, no podía soportar la vergüenza de encararlo y contarle la verdad acerca de su padre. La verdad acerca de ella. La verdad de esa noche. Fue al baño, se limpió como pudo. Tomo el frasco de pastillas y las trago una por una, todas, de una sola vez.
Mientras se le cerraban los ojos, Sonia solo recordaba el día en el que fue a vivir a Don Seferino. Los árboles, la casa de al lado, su vecina Verena, la bienvenida que le brindó.
Sonia corrió escaleras arriba.
Pablo la siguió.
Al llegar al cuarto, Sonia estaba tratando de armar un bolso, se iba, no sabia a donde, tan solo se iba.
Pablo entró, dando un golpe en la puerta.
- Vos a mi no me vas a dejar, sabes? Vos a mi no me dejas.
La agarró del pelo, Sonia gimió del dolor.
- Pablo por favor no… Pablo no…
Pero Sonia era muy débil, no podía contra él, no pudo defenderse.
El le levantó el vestido, y le arrancó la ropa interior. La penetró con violencia, con fuerza casi animal.
Sonia gritó, y lloró. El le tiró más fuerte del pelo. Y le tapó la boca con la mano, le apretaba tanto la cara, que no podía casi respirar. Luego le sujetó la garganta con las dos manos, fue entonces cuando mientras estaba detrás de ella, acabó. El cuerpo de Pablo se estremeció tres veces. Cuando terminó, fue al baño y se lavó.
Desde la puerta la miró, Sonia yacía sobre la cama, las piernas le chorreaban una mezcla de sangre y semen.
Tenía la vista perdida, los ojos vidriosos.

- Sabes que? Sony… Ya no servís ni siquiera para que te cojan. No te das cuenta? Mirate un poco al espejo… Para tu información, me estoy comiendo un rico caramelo de 24 añitos… Una verdadera yegua. Sabes de quien te hablo no?
Sonia, tirada sobre la cama, simplemente contuvo la respiración.
Cuando Pablo salió con su auto por la entrada principal, Sonia se dio cuenta de que su hijo Christian estaba abajo en la cocina. Pero ya no le importaba nada, no podía soportar la vergüenza de encararlo y contarle la verdad acerca de su padre. La verdad acerca de ella. La verdad de esa noche. Fue al baño, se limpió como pudo. Tomo el frasco de pastillas y las trago una por una, todas, de una sola vez.
Mientras se le cerraban los ojos, Sonia solo recordaba el día en el que fue a vivir a Don Seferino. Los árboles, la casa de al lado, su vecina Verena, la bienvenida que le brindó.
Y recordó a su hija pequeña, Renata. El cabello rubio, de ángel, su cuerpo diminuto de duende, y la mirada de azul acerado, punzante.
La mirada del demonio.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Capitulo 12
Sentado en su 4 x 4 frente a la casa de Sonia, Juan Manuel pensaba, que estoy haciendo? Que hago? Pasó cuánto tiempo? Un año y medio? Mas!, desde que nació Lupe. Cuánto desde que dejamos de estar juntos? Una eternidad… con que derecho puedo presentarme en su casa y decirle, Sonia vamos, acompañame, nos vamos de esta farsa, vamos a armar algo nuestro, te amo.
De pronto vio salir el auto negro de Pablo, rápido por la calle angosta del Barrio cerrado. Desde la ventana de Sonia se vio la luz encender. Y luego, ella, la pudo ver claramente, detrás de la ventana. Inmóvil. Sin ningún tipo de expresión en la cara.
Abajo hubo algún movimiento, en la cocina. La luz se había encendido, e inmediatamente pudo ver a Christian hablando por teléfono.
Se quedo esperando, en algún momento todos dormirían, miro su reloj, eran más de las 3 y media.
No habían pasado más de 20 minutos cuando vio salir a Christian con el auto que le habían regalado luego de su excelente año de facultad. Un Clío II negro, también.
Donde iría? Por que había salido así tan estrepitosamente. Observó el cuarto de Sonia, la luz estaba apagada.
Decidió que debía ir, tenía que ver a Sonia, y además de enterarse de lo ocurrido, le contaría sus novedades con Carina.
Golpeó la puerta principal y nadie atendió.
Tocó el timbre. Nadie.
Entonces pensó en lo que una vez Sonia le había comentado. A veces, para que los chicos no anduvieran con las llaves encima, Sonia les dejaba un juego de repuesto en la maseta de la ventana del jardín de invierno que daba al fondo.
Se dirigió hacia allí. Tanteo en la oscuridad, y ahí estaban.
Abrió la puerta de atrás. Entró y se dio cuenta que lo que estaba haciendo era muy peligroso, y si lo confundían con un ladrón? Si alguien lo atacaba?. Prendió las luces y subió las escaleras, llamando con voz fuerte. Nadie respondió.
Golpeó en el cuarto de Candelaria y no habiendo atendido nadie, pasó, la cama estaba hecha. Y lo mismo en el cuarto de Benjamín. Christian ya sabía él que se había ido, hacia un rato. Cuando llegó al cuarto de Sonia, se quedó parado en la puerta, y no supo que hacer.
Sonia estaba tirada en el piso, y un frasco vacío, junto a ella.

A los quince minutos el servicio de Urgencias estaba allí.
Pronto Sonia estaba en el Sanatorio de las Lomas.
Luciano ya había llegado, Juan Manuel estaba ahí. Pero nadie podía dar con Christian o con Pablo.
De pronto vio salir el auto negro de Pablo, rápido por la calle angosta del Barrio cerrado. Desde la ventana de Sonia se vio la luz encender. Y luego, ella, la pudo ver claramente, detrás de la ventana. Inmóvil. Sin ningún tipo de expresión en la cara.
Abajo hubo algún movimiento, en la cocina. La luz se había encendido, e inmediatamente pudo ver a Christian hablando por teléfono.
Se quedo esperando, en algún momento todos dormirían, miro su reloj, eran más de las 3 y media.
No habían pasado más de 20 minutos cuando vio salir a Christian con el auto que le habían regalado luego de su excelente año de facultad. Un Clío II negro, también.
Donde iría? Por que había salido así tan estrepitosamente. Observó el cuarto de Sonia, la luz estaba apagada.
Decidió que debía ir, tenía que ver a Sonia, y además de enterarse de lo ocurrido, le contaría sus novedades con Carina.
Golpeó la puerta principal y nadie atendió.
Tocó el timbre. Nadie.
Entonces pensó en lo que una vez Sonia le había comentado. A veces, para que los chicos no anduvieran con las llaves encima, Sonia les dejaba un juego de repuesto en la maseta de la ventana del jardín de invierno que daba al fondo.
Se dirigió hacia allí. Tanteo en la oscuridad, y ahí estaban.
Abrió la puerta de atrás. Entró y se dio cuenta que lo que estaba haciendo era muy peligroso, y si lo confundían con un ladrón? Si alguien lo atacaba?. Prendió las luces y subió las escaleras, llamando con voz fuerte. Nadie respondió.
Golpeó en el cuarto de Candelaria y no habiendo atendido nadie, pasó, la cama estaba hecha. Y lo mismo en el cuarto de Benjamín. Christian ya sabía él que se había ido, hacia un rato. Cuando llegó al cuarto de Sonia, se quedó parado en la puerta, y no supo que hacer.
Sonia estaba tirada en el piso, y un frasco vacío, junto a ella.

A los quince minutos el servicio de Urgencias estaba allí.
Pronto Sonia estaba en el Sanatorio de las Lomas.
Luciano ya había llegado, Juan Manuel estaba ahí. Pero nadie podía dar con Christian o con Pablo.
Sonia iba a salvarse. Pero había tomado suficientes barbitúricos como para morir en poco tiempo.
domingo, 15 de febrero de 2009
Capitulo 11
Sonó el teléfono. Renata atendió entre dormida:
- Hola..
- Nata?
- Quien es?, dijo desperezándose.
- Cris, Nata.
- Cris, son las 4 de la mañana, pero...
- Nata...
- Qué Cris!. Que paso ?... me extrañas? queres venir a casa y hacer cucharita? Queres que te vaya a buscar? ... Qué queres!?
Renata ya estaba despierta, y fumando su primer cigarrillo del día.
- Nata, algo pasó... No sé bien qué, pero... mi viejo, se fue de casa. Esta mi vieja sola... Pero...
- Pero qué?!
- Mi viejo, se llevo sus cosas, una valija, la laptop, no sé...
-mmm, aja (Murmuraba Renata) Bueno Cris, se veía venir. Esa historia no podía durar mucho, convengamos que tu viejo, hace rato que se fue de tu casa. Cris de nuevo, que hago? queres venir?...
- No, no. Dejá. me quedó en casa... Mi vieja está como anestesiada. No habla, no hace nada...
- Bueno, bueno, tranqui, cualquier cosa me llamas. Una pregunta: a qué hora fue todo este kilombo?
- mm... no se hará media hora, cuarenta minutos.
- Ok, bueno. Cris besos, nos estamos hablando...
Renata corrió al baño, y no había terminado de ponerse su perfume preferido y su camisón negro de tul, cuando escuchó la llave en la puerta.
-Papi! llegaste! Creí que no venías mas!
-Te dije que hoy era el día, se me hizo un poco tarde, pero acá estoy.
Pablo ya se había quitado la campera liviana y había levantado a Renata en el aire, justo para que se acomodara sobre su pelvis.
- Lista?
- Lista....
- No te vas a arrepentir de vivir con un "señor mayor", como yo, no?
- En cuanto me arrepienta... te echo. - Sonrió maliciosamente y le dio un beso tan apasionado que lo dejo sin aliento.
Pablo solo dejó que Renata hiciera lo que ya sabia desde hacia años.
Esa primavera Renata cumplía 24.

**************************
Juan Manuel no sabía bien a donde iba, solo manejaba.
Carina había quedado llorando y él con la decisión tomada del divorcio.
Había llegado sin querer frente a la casa de Sonia.
Cuando de pronto vio el auto de Pablo saliendo del parque a toda velocidad.
martes, 3 de febrero de 2009
Capitulo 10
Juan Manuel había dejado de ser, hace rato, el marido abocado a su familia. Ni siquiera se acercaba a aquel que había logrado conquistar el corazón de Sonia, entre halagos, y detalles de cariño.
Era otra persona, otro hombre.
Sonia lo sabia porque si bien ya no eran amantes, ni siquiera trabajaban juntos, vivían en el mismo lugar.
Algunas noches , desde su cuarto, veía pasar la camioneta de Juanma, justo por delante de su puerta, miraba el reloj, siempre eran mas de las 23 horas.
Carina hacia dos años había tenido su último bebé, y tuvo todo ese tiempo para recuperarse (Cámaras de ozono terapia, pilates y cirugías mediantes)
Sin embargo Juan estaba cada día mas alejado, llegaba todos los días mas allá de las once de la noche.
Sonia sabia que estaba en algo.
Un día coincidieron en la estación de servicio de las afueras de Don Seferino:
- Juan
- Sony
Juan estaba apoyado en su camioneta negra, y miraba a Sonia con una sonrisa.
- Como va?
- Bien ... vos ?
- Bien, no me quejo... Te puedo preguntar algo? Me permitis?
-Es personal?
- y... si...
-No se Sonia, Me va a doler?
- Puede...
- Entonces prefiero que no .
-Ok, como quieras pero realmente tenia que intentarlo...
Con mirada triste, cansada, Sonia subió al auto, y se fue.
***********************************************
Mas tarde esa noche, al volver a casa, Juan Manuel dio vueltas y vueltas en el escritorio, simulando trabajo atrasado. No quería entrar al dormitorio. Carina había terminado de dormir a Lupe.
Fue entonces que recordando su encuentro con Sonia, se armó de coraje y entró en el cuarto.
- Cari, terminaste?
- Si amor, que paso?
- Quería que hablemos.
- Mmmm que raro vos? Hablar? A esta hora? Que pasó?
- Nada en realidad, y ... todo.
- ?
- Mira Carina, estos últimos meses, bah, desde que quedaste embarazada, en realidad...
- Si , ya se Juan, ya se... saliste con otra.
Juan se quedo tieso.
- Vos crees que no me había dado cuenta? Si hasta lo hablé con Coty y me perjuró que no! que no eras así! Pero, vos te crees que soy boba... Y no Juan, no lo soy... Simplemente tenemos nuestra casa, nuestro hogar, nuestra vida juntos y no lo perdería por nada del mundo. Ninguna mujer podría quitarme lo que tengo.
Juan Manuel no supo que decir.
De pronto las palabras comenzaron a salir de su boca.
-Quiero el divorcio.

Y de pronto vio las lágrimas corriendo por el rostro de Carina.
Y de pronto se vio a si mismo tomando las llaves de la Hilux,
y de pronto se vio manejando sin rumbo.
Y de pronto estaba estacionado frente a la casa de Sonia.
Era otra persona, otro hombre.
Sonia lo sabia porque si bien ya no eran amantes, ni siquiera trabajaban juntos, vivían en el mismo lugar.
Algunas noches , desde su cuarto, veía pasar la camioneta de Juanma, justo por delante de su puerta, miraba el reloj, siempre eran mas de las 23 horas.
Carina hacia dos años había tenido su último bebé, y tuvo todo ese tiempo para recuperarse (Cámaras de ozono terapia, pilates y cirugías mediantes)
Sin embargo Juan estaba cada día mas alejado, llegaba todos los días mas allá de las once de la noche.
Sonia sabia que estaba en algo.
Un día coincidieron en la estación de servicio de las afueras de Don Seferino:
- Juan
- Sony
Juan estaba apoyado en su camioneta negra, y miraba a Sonia con una sonrisa.
- Como va?
- Bien ... vos ?
- Bien, no me quejo... Te puedo preguntar algo? Me permitis?
-Es personal?
- y... si...
-No se Sonia, Me va a doler?
- Puede...
- Entonces prefiero que no .
-Ok, como quieras pero realmente tenia que intentarlo...
Con mirada triste, cansada, Sonia subió al auto, y se fue.
***********************************************
Mas tarde esa noche, al volver a casa, Juan Manuel dio vueltas y vueltas en el escritorio, simulando trabajo atrasado. No quería entrar al dormitorio. Carina había terminado de dormir a Lupe.
Fue entonces que recordando su encuentro con Sonia, se armó de coraje y entró en el cuarto.
- Cari, terminaste?
- Si amor, que paso?
- Quería que hablemos.
- Mmmm que raro vos? Hablar? A esta hora? Que pasó?
- Nada en realidad, y ... todo.
- ?
- Mira Carina, estos últimos meses, bah, desde que quedaste embarazada, en realidad...
- Si , ya se Juan, ya se... saliste con otra.
Juan se quedo tieso.
- Vos crees que no me había dado cuenta? Si hasta lo hablé con Coty y me perjuró que no! que no eras así! Pero, vos te crees que soy boba... Y no Juan, no lo soy... Simplemente tenemos nuestra casa, nuestro hogar, nuestra vida juntos y no lo perdería por nada del mundo. Ninguna mujer podría quitarme lo que tengo.
Juan Manuel no supo que decir.
De pronto las palabras comenzaron a salir de su boca.
-Quiero el divorcio.

Y de pronto vio las lágrimas corriendo por el rostro de Carina.
Y de pronto se vio a si mismo tomando las llaves de la Hilux,
y de pronto se vio manejando sin rumbo.
Y de pronto estaba estacionado frente a la casa de Sonia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

